Tratamientos "personalizados", frentes de onda y aberrometria


Los sistemas de láser refractivo actuales permiten, gracias a su precisión, realizar tratamientos “personalizados” en el sentido de que se toman en cuenta, además de la refracción (las dioptrías), otras particularidades ópticas del ojo para decidir el tipo de ablación. En la práctica, la mayoría de los tratamientos que realizamos hoy día son personalizados, aunque esto puede tener diferentes significados según el caso. Históricamente se desarrolló primero un sistema (topolink) que incorporaba al algoritmo de tratamiento el mapa topográfico de la córnea, lo cual permitiría en teoría crear una superficie corneal “perfecta”. La dificultad estriba en hacer coincidir con total exactitud la información topográfica obtenida en el preoperatorio (y con el paciente sentado) con la posición de la córnea bajo el láser.
En la actualidad esta modalidad se emplea en casos especiales para la corrección de irregularidades corneales, sobre todo tras traumatismos o cirugía previa. Poco después se empezaron a utilizar unos aparatos llamados aberrómetros, capaces de medir las características refractivas globales del ojo bajo la forma de una superficie ideal conocida como frente de ondas. Se basan en el análisis de un haz de luz que se proyecta sobre la retina y, al ser reflejado, pasa a través de los distintos medios ópticos del ojo recogiendo información sobre sus imperfecciones.
Esta tecnología proviene de la astronomía (telescopio Hubble), donde permite mejorar la calidad de las imágenes de los telescopios al medir y compensar en tiempo real las aberraciones ópticas causadas por la atmósfera. Se supuso que la misma idea, aplicada a la corrección refractiva del ojo, permitiría mejorar los resultados e inclusive lograr agudezas visuales supernormales, al eliminar no sólo los defectos de tipo desenfoque (miopía o hipermetropía), así como los astigmatismos, sino también las imperfecciones menores conocidas como “aberraciones (ópticas) de orden superior”. Por diferentes razones, los resultados de esta estrategia han sido variables y sólo en ocasiones se ha conseguido una verdadera “supervisión”, pero en todo caso su desarrollo ha supuesto un avance en la comprensión de la óptica del ojo y en cómo mejorar la eficacia y seguridad de los tratamientos refractivos. Se cayó en la cuenta de la especial importancia de la aberración esférica (AbE), la cual consiste en que los rayos que pasan por la periferia de una lente esférica (más cuanto mayor sea su poder) no se enfocan en el mismo punto que los que pasan cerca del centro. En consecuencia, la AbE aumenta con el diámetro de la pupila, lo que explica fenómenos como el aparente aumento de la miopía en lugares poco iluminados (“miopía nocturna”).
La córnea humana compensa en parte la AbE por ser algo más potente en su centro que en la periferia, lo que se conoce como asfericidad (algo que también incorporan los objetivos fotográficos de gama alta). La cirugía convencional de la miopía, al aplanar el centro de la córnea, tendía por desgracia a incrementar la AbE, especialmente en correcciones elevadas. Los sistemas de láser refractivo de última generación incorporan en sus algoritmos de tratamiento la capacidad de respetar (o incluso aumentar) el grado de asfericidad corneal, evitando este problema.
En la práctica, solamente teniendo en cuenta la asfericidad (aparte de la refracción), el denominado “tratamiento optimizado según frente de ondas”, consigue de forma efectiva y más simple mejorar los resultados en una mayoría de pacientes.



Intentar corregir todas las aberraciones, es decir el “tratamiento guiado según frente de ondas”, en teoría superior, presenta en la práctica dificultades técnicas como las de registro posicional, ya mencionado en relación con la técnica topolink, la limitada resolución de los aberrómetros, o la cuestión de la relevancia real de los datos que éstos miden, posibles artefactos, etc...
En la actualidad este método se aplica de forma individualizada, en especial en casos que presentan de entrada un grado de aberraciones mayor de lo normal y en ciertos tipos de astigmatismos.




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