CROSS-LINKING CORNEAL EN EL QUERATOCONO



El queratocono, es una enfermedad degenerativa no inflamatoria que se caracteriza por una ectasia cónica de la córnea. Habitualmente se inicia en la pubertad y progresa hasta la tercera o cuarta década de la vida que es cuando suele detenerse. El componente principal de la córnea es el colágeno que aporta las características fundamentales para que una córnea se considere sana. La resistencia de las fibras de colágeno está relacionada con su distribución y con la creación de zonas de unión entre las moléculas. Se ha demostrado que la resistencia del tejido corneal en un ojo afectado de queratocono disminuye en un 50% en comparación con un ojo sano, esta disminución trae como resultado una córnea estructuralmente débil con tendencia a adelgazarse y a protuir en forma de cono.


El queratocono puede ser progresivo y provoca un astigmatismo irregular que en muchas ocasiones no se puede corregir con gafas, ni con lentes de contacto rígidas. Precisamente, la aparición o el aumento de este astigmatismo es el principal factor diagnóstico de la enfermedad. Casi siempre afecta a los dos ojos, pero no suele ser simétrico. En la mayoría de los casos existe un componente genético, aunque no es necesariamente hereditario.


En muchas ocasiones, el queratocono se mantiene en la fase inicial y no llega a desarrollarse ni a progresar (queratocono frustre). Mientras que en los casos más severos pueden requerir un trasplante de córnea como única solución. Los casos más graves afectan a los pacientes más jóvenes, que es cuando la enfermedad es más agresiva y con más rápida evolución. A partir de los 40 años, el queratocono no suele progresar, ya que con la edad la córnea se hace más rígida de forma completamente natural.



El tratamiento del queratocono ha ofrecido pocas opciones durante muchos años, aparte de las lentillas gas permeables, la colocación de anillos intraestromales para ayudar a aliviar los problemas visuales ha sido una de las pocas posibilidades. Una nueva opción terapéutica ha surgido con la utilización de los enlaces cruzados de colágeno o cross-linking, en general es un tipo de reacción química que genera la formación de enlaces cruzados inter o intramoleculares estables no programados aumentando la resistencia de un tejido. Cuando hablamos de cross-linking corneal nos referimos a un reforzamiento de la córnea que se produce al incrementar el número de uniones entre las moléculas de colágeno. Estas nuevas uniones hacen la cornea menos elástica y aumentan su resistencia biomecánica.



La técnica del cross-linking se basa en la combinación de radiación UV (360-380 nm) con un fotoactivador en este caso la riboflavina (vitamina B2) que da inicio a un proceso de reticulación. La riboflavina se aplica de forma tópica sobre la superficie corneal parcialmente desepitelizada. Posteriormente, la córnea se expone a una luz ultravioleta de baja potencia, durante la irradiación se siguen administrando gotas fotoactivador. La combinación de la vitamina B2 con la luz ultravioleta provoca una reacción química que hace que aumente el grosor de las fibras de colágeno y los enlaces entre ellas, logrando aumentar la rigidez corneal.

Se han realizado múltiples estudios para valorar la eficacia de esta técnica, todos coinciden en que a diferencia de otros tratamientos, que no son capaces de frenar la enfermedad, el cross-linking impide que el queratocono avance. Uno de los estudios más recientes realizado en el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona concluye que con esta técnica se detiene el avance en un 95% de los casos y mejora la regularidad de la córnea así como la visión en un 75% de los pacientes. El cross-linking, por tanto, se confirma como una alternativa altamente efectiva para el tratamiento de esta enfermedad, así como para prevenir y evitar el trasplante de córnea que puede requerir un queratocono en fase avanzada.

Fuente: http://www.ocularweb.com/ocularnews/noticia1.asp

Comentarios

  1. Hola: Soy Jesús Roa. Tengo 52 años y, desde que recuerdo, he tenido problemas de visión, especialmente con el derecho. Siempre fue un “ojo vago” (hipermetropía y astigmatismo). Mi ojo izquierdo, que tenía bastante mejor visión, suplía esta deficiencia. Desde pequeño siempre había usado gafas. Mi problema se complicó cuando me detectaron cataratas y me dijeron que, antes o después, debería pasar por un quirófano. Antes de la operación la visión de mi ojo derecho se había reducido hasta un 15%. Con el izquierdo alcanzaba a ver hasta el 80%.
    Consulté a varios profesionales y todos coincidían en el diagnóstico (lente multifocal para el ojo izquierdo y monofocal para el derecho). El problema era que, después de la operación, iba a seguir necesitando gafas para ver de cerca. Excepto en la última clínica, VISTALASER, en la que, después de un reconocimiento y un exhaustivo estudio de mi caso, el Dr. Alarcón me recomendó una lente intraocular multifocal para cada ojo, aunque esta actuación no era lo que recomendaban los manuales para casos como el mío, como él mismo me comentó. Mi idea desde un principio era no ponerme gafas nunca más y el Dr. Alarcón me dio esperanzas de que con mucha probabilidad iba a ser así. Eso fue lo que me decidió.
    El día de la operación me tumbé en la camilla y me pusieron suero intravenoso. Ya en el quirófano me recibieron dos oftalmólogos y tres enfermeras. Primero me pusieron anestesia local, con un colirio que te duerme el ojo. Después me pusieron un aparato para mantenerlo abierto. En ningún momento me dolió ni me molestó. Me aconsejaron no moverme ni hacer aspavientos pues podría ser perjudicial. Me enfocaron una luz y empezaron. Durante la operación los doctores iban dándome explicaciones de todo lo que iba a suceder y se notaba un ambiente de tranquilidad y armonía. Empezaron con el ojo derecho, en el que sólo vi como, pasados unos minutos, introducían la lente, pero sin notar absolutamente ninguna molestia ni ningún dolor. En el ojo izquierdo me pasó lo mismo aunque ahí noté algunos golpecitos muy suaves, que era la máquina deshaciendo la catarata. Pero sin mayor importancia. También es verdad que mientras me operaban respiraba profundamente. Me centré en la respiración y me relajé completamente. Y en veinticinco minutos terminaron todo el proceso.
    Al día siguiente tuve que volver para una revisión y ya me comunicaron que había recuperado hasta un 60% en el ojo derecho y hasta un 110% en el izquierdo. Y durante los próximos 30 días iría subiendo el porcentaje. Lo que veía un día antes, comparado con lo que veo ahora, tres días después, se podría comparar a ver la televisión con una capa de polvo en la pantalla, un plástico transparente delante y con la selección del brillo y del color bastante bajos.
    Mi vida, en este sentido, ha dado un giro de 180º, gracias al Dr. Alarcón, al que estaré agradecido siempre por atreverse a innovar y ser capaz de traspasar las fronteras de lo que dicta la experiencia. Gracias también por su profesionalidad y buen hacer al Dr. Mauricio que fue el que efectuó físicamente la operación. Y, en fin, gracias a VISTALASER en general por tener un equipo tan preparado y tan humano como el que he encontrado allí. Estoy maravillado y muy contento. GRACIAS A TODOS y Feliz Año Nuevo.

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  2. En tu caso ha ido bien. Conozco una persona que en USA le cobraron 2.500$ por cada una de las lentes multifocales, y se las tuvieron que quitar porque su cerebro no se pudo adaptar. Corriste un riesgo, y tuviste suerte, pero no siempre es así.

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